Confesiones Depresivas



"He debido ser una persona especialmente malvada en esta vida". Hace unas pocas horas llegué a tan cuestionable conclusión. Creo, sin más argumentos que los aportados por media botella de "Destilerías Y Crianzas" y la sola compañía de un Cd recopilatorio de una revista musical, que la vida te devuelve aquello que le has aportado. ¿Tan mal lo he hecho?

Sé que hace bastante tiempo que no hablábamos, así que os pondré al tanto de lo acontecido desde la entrega de San Miguel en dos palabras: ESTOY DEPRIMIDO. Es por todo y por nada en especial. Puede ser que Don Matías ha rehusado confiarme la restauración del dichoso tríptico, "quizás" pueda tener relación con el nuevo Volkswagen Passat V6 que se ha agenciado el célibe o que el bueno de Manolo ya no hace donativos mileuristas a la parroquia desde que no tiene que acallar a su mujer. Es probable que esté ahorrando para el divorcio. Ya se sabe, grandes acontecimientos como bodas, comuniones, divorcios…requieren un esfuerzo económico considerable y, tristemente, en el supuesto que atañe a Manolo, los amigos, familiares y conocidos no se estiran con una aportación; aunque bien es cierto que uno tampoco los convida a un gran banquete. ¿Se imaginan el recibir un día en el buzón un sobre nacarado con un gracioso lacito naranja, convenientemente rizado, sin remite alguno, que contuviera una linda tarjeta impresa en letra "Blackadder ITC" que rezase "Sres. Alonso: Vicente y Margarita tienen el honor de invitarles al inaplazable des-enlace y culminación de su tortuoso y desafortunado matrimonio. Les esperamos en el club de tenis de Pozuelo el Domingo 23 de Agosto a las 18:30" Sería la hostia, ¿no?.

Pues en éstas anda mi pobre compañero, acojonadito frente a la idea de perder su casa, coche y descendencia en pro de una vida de soltero plagada de insalubre independencia. Es normal, uno se hace a todo, y el hecho de que no le regañen por vomitar la borrachera fuera del utilitario; o que no te obsequien con un insípido beso de buenas noches antes de adentrarte en tu habitación de matrimonio individual (si, individual porque Luisa venía durmiendo en uno de los cuartos de invitados los nueve últimos años). Esos detalles temen echarse de menos.

Vais a disculparme por salirme del esquema, estaba contándoos que estoy inmerso en un proceso depresivo del quince, ¿por qué será? Puede deberse a que mi ex-productor "Bangbreaker" ha hecho los deberes y me ha vedado definitivamente en el mundo del porno; como el mismo Lutero en las iglesias católicas, así estoy yo.

Otra cuestión inquietante es que llevo bastante tiempo sin echar un polvo, y no me refiero a "un buen polvo", no, no, simplemente un triste, esporádico y burocrático polvete. No se rían que no es broma, ¡y oportunidades he tenido! Haría mejor justicia diciendo que tuve una oportunidad (no voy a mentirles, en mi estado no apetece demasiado salir a la caza de la liebre). El caso es que fue algo patético. Era una muchacha, ni fea ni guapa, ni gorda ni flaca, ni-vea ni-pón (excúsenme, es el maldito whisky DYC); era una chica convencional con la que había estado flirteando últimamente. Toda la noche cubateando por los locales de moda (odio los locales de moda, pero por mi río medio-oriental…lo que sea), cubatitas de Jack Daniels salteados con tapones de José Cuervo, así pasamos la velada hasta que decidimos tomar un taxi por nuestra seguridad hasta el minipiso de la chica, que se llama Sofía (bueno es acordarse para borrarla de la agenda del móvil). Ya en el nido la cosa se puso calentita hasta que se me desplomó en la cama de etílica que estaba, como la torre gemela que lleva la antenita roja, "boom", y así quedó ella. Me hubiese ido a casa de no ser porque no tenía coche ni un mal euro (he pasado por alto decir que perdí la cartera aquella noche, con las emocionantes renovaciones de documentos, por tanto, pendientes), así que tuve que acostarme en su cama. No tardé demasiado en quedarme dormido. Sobre las ocho de la mañana, Sofía decidió que tenía ganas de marcha y procedió a despertarme. Lo que ella no esperaba encontrar eran mis 27.8cm de erección esperando tomarla; al principio no le hizo mucha gracia, pero se decidió al fin por intentarlo. "Es que llevo mucho tiempo sin hacerlo" ¿Mucho tiempo? ¡Por Dios! No me extraña, debía hacer bastante porque, digamos, que cuidaba bien poco su look genital. Recuerdo que al tantear ligeramente debajo de sus braguitas estilo "no me compro ropa interior desde el 2000" mi mente evocó el recuerdo de "Bartolo", un negro y gordo gato persa de mi amigo Julián, anestesista, que visito de vez en cuando. Resignado ante tamaña decepción, traté de no darle importancia a la boscosa masa púbica que el destino se había empeñado en regalarme; mi cartera, con los preservativos convenientemente preparados, debía hallarse en algún lugar de la ciudad (de lo contrario hubiera dormido en casa, seguro), obstáculo que ella trató de arreglar con unos oportunos condones que la Comunidad Autónoma estima a bien regalar en festejos señalados. "¿Y dónde pretendes que me ponga yo esto?", se me escapó mientras me la observaba. A mala leche conseguí introducirme en el profiláctico, pero éste resultó estar menos lubricado que la hermana mayor de "Las chicas de oro". Siendo acertado resumir, os diré que entre los años de sequía de la muchacha, mi "pequeña sorpresa" y la sequedad del donativo administrativo era cuestión de pura física (lógica más bien) que aquello no entrara. Y claro, yo soy (he sido) actor porno, de acuerdo, pero esa cosa resudada después de toda una noche de fiesta no se me antojaba para desayunar, con lo que la relación sexual quedó suprimida por el momento. Digo por el momento porque yo, a pesar de los pesares seguía bastante encendido, lo que me llevó a la práctica de preliminares que acabaron siendo definitivos. Besitos, caricias y, entre tanto: frota que te frota.

Señores, señoras, maldita la hora. Cegado por mi estado de celo no reparaba en las consecuencias de dicho frenesí y me veo a día de hoy, unas setenta y dos horas más tarde, con el glande quemado, cubierto por una costrilla bastante desagradable, borracho como una cuba, sin trabajo, sin amigos (al menos disponibles) y en una marcha sin regreso hacia la pulverización de mi record de abstinencia sexual.

Espero no haberos contagiado mi agonía depresiva. Sólo espero que, ya en la cama o fuera de ella disfruten de la vida algo más de lo que últimamente vengo yo haciéndolo.

Buenas noches.

destroyed by Xung0
ilustración: Ross Campbell

No hay comentarios:

 
Creative Commons License
Esta cutrez de blog se encuentra bajo licencia de Creative Commons.